Meditación Vipassana

MI VIVENCIA DE VIPASSANA. “Siempre hay una primera vez”

Sucedió. No le busqué un motivo, no existía. La fuerza que me empujó a hacerlo no tenía tampoco una base racional.  Me habían dicho que era lo que necesitaba. De pronto estaba allí, con mi bolsa de viaje llena de ropa cómoda, plantado en un sitio desconocido ante un grupo de personas también desconocidas, con los temores naturales de quién se desliza hacia territorios por descubrir.

Me sentía extraño, con un pellizco en el estómago y la mente muy revuelta. Tengo que confesar que había llegado a aquel retiro de Vipassana más por fascinación que con unas expectativas concretas. Claro que había leído algo sobre el tema, pero esto no había hecho más que crearme confusión, así que opté por no hacerle mucho caso, ya que no hacía sino despertar más desazón en mí. No sabía lo que buscaba, lo que sí intuía es que iban a pasar cosas en aquellos diez días y estaba abierto a ello.

 

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Las normas estaban claras. Silencio absoluto, nada de comunicación con el compañero, no leer, no escribir, ninguna distracción que pudiera sacarme de la atención completa en mis procesos. Normas meridianamente claras. Diez días mirando hacia dentro y nada más. Fascinante pero desconocido. Ese era el compromiso, para eso había ido. Jamás me había visto en esa tesitura, nunca había estado tanto tiempo sin utilizar una vía de escape: sin televisión, sin amigos con los que compartir, sin tan siquiera un modesto bloc donde tomar notas sobre las ideas geniales que de vez en cuando me asaltaban.

Situación de aventura

La propuesta era lo más parecido a la “nada” que había tenido en mi vida y eso la hacía fascinante. No llegaba por ser un budista convencido, ni para iluminarme, ni buscando ningún tipo de santidad. Todo ese mundo me sonaba a chino, valga la expresión. ¿Cómo podría reaccionar?, ¿qué procesos se despertarían?, ¿tendría la suficiente entereza para atravesar los escollos que aparecieran en el camino? Estas incógnitas caían sobre mí y provocaban un cierto nerviosismo no desconocido. Era el componente aventura de esa situación.

Iba a vivir esta aventura sólo. Nadie en quien apoyarme. Los cómplices, si los había, serían personas absolutamente desconocidas para mí, lo tenía muy claro. Sentía que en mi entorno había una idea muy fija de quién era yo, el viajar sólo me permitía mostrarme como una persona nueva ante otros ojos. Tenía su parte de dificultad, ya que siempre es más sencillo afrontar los obstáculos escudándose en el compañero, como era en mí habitual. En realidad siempre me había comportado como un ser gremial, siempre escondido dentro del grupo de turno a pesar de tener una sensación continúa de desarraigo. Gran parte de la búsqueda de mi sitio en el mundo estaba ligada a ser reconocido por los demás, así que siempre estaba acompañado de una forma u otra. Por eso, los espacios en que me permitía cierta soledad eran tan arriesgados como gratificantes.

Hacerlo por ti mismo

En esta ocasión no había buscado a nadie que me acompañara, como había sido mi primera intención. Algo en mí sabía que no lo necesitaba, que en este retiro no tocaba. Ya habría tiempo a la vuelta de contar todo lo que hubiese sucedido. Ahora era el momento de atreverme yo sólo. Esto me llevó a no buscar tampoco un espacio de acercamiento con los demás asistentes en los momentos previos al retiro cuando aún se podía hablar y proliferaban los corrillos. Era mi reto añadido. Parco en palabras aún antes de empezar.

Llegó el momento de convocarnos en la sala de meditación, aquel espacio en el que iba a pasar el mayor tiempo en los próximos días. Al entrar hubo un ligero vuelco del corazón. El proceso estaba en marcha desde el momento en que había decidido apuntarme, pero fue justamente en ese instante cuando tuve la certera sensación de que ya no había vuelta atrás, de que unas puertas se cerraban definitivamente y otro universo se abría ante mí.
Después vinieron diez intensos días, llenos de altibajos, de momentos contractivos y expansivos, dolores profundos – físicos y emocionales – estados de gran alegría y paz…

Prefiero no extenderme en esta parte, quizás  llevado por un cierto pudor, quizás también por ser consciente de que cada proceso es único y que si tú, querido lector, no lo has vivido aún, lo que más te beneficia es que entres con la menor información. Tan sólo puntualizar en la importancia que tuvieron para mí los compañeros silenciosos en los momentos en que hubiera tirado la toalla. Sentirlos cerca, saber que era posible llegar un poco más lejos, fue determinante para no haber abandonado en los momentos más difíciles. Sucedió que aunque no sabía sus nombres y ni siquiera había escuchado el timbre de sus voces, sentía que eran mis más firmes aliados. Una fuerte sensación de gratitud fue creciendo en mi ser de manera progresiva hacia ellos.

La vuelta a casa

Tras el retiro, la vuelta a casa. Una profunda transformación interior se había producido, y lo constataba en cada pequeña o gran decisión que tomaba. De repente, mi mundo había cambiado: era más rico, con muchos más matices. Me sentía fuerte, muy fuerte, a la par que sereno. De pronto sentí como el tan a menudo “no es posible” fue sustituido por un “sí, quiero” con lo que mis posibilidades de acción y logro aumentaron de una forma significativa. A pesar de mis miedos, me lanzaba, a pesar de mis equivocaciones iba forjando otra persona, con otros hábitos. Me sentía en proceso de desprogramación y apertura a nuevas oportunidades. Y en ese mismo estado sigo creciendo cada día.

Una experiencia de más de 30 años

A pesar de que han pasado más de 30 años de esta experiencia, la sigo recordando con gran claridad y cercanía. Después de ella vinieron otros Vipassanas, otros retiros de meditación y un trabajo interior que, con sus lógicos altibajos, se ha desarrollado durante más de tres décadas.

Esa primera experiencia sigue ahí, cálida y gratificante. Sin ella no sería posible comprenderme. Por tanto, si me preguntan por un retiro de Vipassana, ni por un momento dudo en recomendarlo, se tenga o no práctica meditativa.  Para este viaje sólo es necesario tener una buena dosis de coraje y el anhelo de una íntima recolocación.

Nuestro corazón está abierto para acompañarte, por lo que te esperamos en alguno de los próximos retiros que en Kay Zen, sede de la Escuela Transpersonal, convocamos.

Gendo

 

 

 

 

 

Un gran abrazo.
Gendo

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5 thoughts on “MI VIVENCIA DE VIPASSANA. “Siempre hay una primera vez”

  1. Leí el último comentario de Gendo: “Nuestro corazón está abierto para acompañarte” e inmediatamente evoqué su sonrisa, su amorosa presencia y su acompañamiento desde el alma, durante los diez días del Vipassana.
    Puedo comparar la experiencia a los partos de mis dos hijos, pero en este caso, el silencio me permitió parirme a mí misma a una nueva forma de verme y sentir la vida. Nunca antes había tenido tal claridad de mi cuerpo. Un retiro Vipassana amplía el rango de visión y comprensión de uno mismo. El “darse cuenta” se magnifica durante el proceso.
    ¿Coraje para hacerlo? ¡Sí, por supuesto!… El segundo y tercer día pensé: “¿dónde demonios me vine a meter?… Para el quinto día comencé a bendecir y agradecer la experiencia… Para el noveno día tuve que aceptar que todo pasa y el retiro estaba por terminar. Y me marché deseando el poder regresar pronto a repetir la experiencia.

    En un retiro de Vipassana, Kaizen te arropa en todos los sentidos. Allí está la amorosa compañía que se entrelaza con el canto de los pájaros al amanecer, el arrullo del viento al mecer las ramas de los pinos del jardín, el olor de las flores y el cielo cuajado de estrellas.

  2. HOLA, ME LLAMO LOURDES Y DESDE HACE MUCHO TIEMPO QUIERO HACER ESTA MEDITACION.
    VIVO EN MALAGA ESPAÑA. Y O ENCUENTRO CERCA NINGUN LUGAR DONDE LA HAGA, EN FORMA DE RETIRO, DE UOS DIEZ DIAS.
    SI LO HACEIS POR ANDALUCIA, O POR AQUI ME GUSTARÍA TENER INFORMACIO.
    GRACIAS.

    1. ¡Hola Lourdes! Vamos realizando diferentes actividades y retiros durante todo el año, en varias ciudades. En nuestra web y Facebook siempre informamos de estas experiencias: El facebook es Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y en nuestra página web también veras la agenda de actividades: http://www.escuelatranspersonal.com Aquí encontrarás toda la información. ¡Un abrazo!

  3. No se porque llegué a este blog… estoy a un mes de vivir miprimer Vipassana, me pasan cosas similares a las que tu relatas… creo q no tengo expectativas, no espero cambiar, no espero creer en algun tipo especifico de religión.. solo siento que tengo que hacerlo, que tengo que atreverme, que algo muy bueno me espera luego de esto. Pero estoy ansiosa, nerviosa y con un nudo que se me hace en el estomago y la gargtanta… creo q lo sano es no seguir leyendo, pues me confundo o me pongo más ansiosa parece. Solo gracias por compartir esto… pues de cierta forma tranquiliza.

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