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CÓMO CONVERTIR TU VIDA EN UN LABORATORIO DE AUTOCONCIENCIA

Posiblemente todos hemos sentido, alguna vez, tentaciones de retirarnos a algún lugar lejano con tal de hacer desaparecer aquello que no nos gustaba de nuestra vida (o de nuestra persona).

Asimismo, posiblemente quien más quien menos también se reconoce en el deseo de haber querido cambiar de pareja (o de jefe, de padres, etc.), con la secreta esperanza de que por fin se acabarían los problemas.

Sin embargo, en el fondo intuimos que cambiar de paisajes o de rostros no siempre es la solución a nuestros conflictos. Y llega un momento en que toca decir: “Basta, mi vida se ha estancado. Necesito cambios” … Y de pronto nos damos cuenta que todo cambio pasa primero por revisa la mirada interna para contemplar nuestro mundo con ojos distintos.

Ningún problema puede ser resuelto desde el mismo

nivel de conciencia en el que se creó

–Albert Einstein–

¿Y si pudiéramos convertir nuestra cotidianidad en un verdadero laboratorio de autoconsciencia?

La metodología de las formaciones de la Escuela de Desarrollo Transpersonal se basa precisamente en este principio:

Comienza allí donde estés. Emplea tu día a día como “material de abono” para expandir tu conciencia y vivir cada obstáculo como oportunidad para vivir más despierto.

Tal vez te preguntes cómo hacer para lograr vivirte en ese laboratorio de transformación y autoconsciencia.

Para ello te proponemos 5 áreas en las que puedes comenzar a trabajar:

1. Resérvate los primeros 20 minutos del día para sentarte con la espalda erguida, en quietud y en silencio. Esta presencia consciente te permitirá sintonizar la brújula interna con tu propósito más hondo. Las neurociencias muestran cómo, a partir de las ocho semanas de práctica meditativa diaria, el cerebro experimenta ya una serie de cambios que están estrechamente relacionados con estados de ánimo tales como la alegría, la compasión y el entusiasmo; y, por otra parte, con capacidades tales como el discernimiento, la capacidad de planificar y de centrarse en atención plena en el momento presente.

Si quieres oír cantar a tu alma, haz el silencio a tu alrededor

–Arturo Graf–

2. Tanto ante aquellas situaciones más contractivas, como ante las expansivas de tu día a día, trata de agudizar el darte cuenta de cómo reaccionas ante las mismas. Este darse cuenta es un gran motor evolutivo por el que, al tomar consciencia de nuestras reacciones, logramos desactivar automatismos. Dichos automatismos son toda nuestra gama de respuestas condicionadas que, cual hámsteres, nos mantiene en una rueda de inconsciencia. Puedes preguntarte, por ejemplo, “¿En una situación X ante la que suelo reaccionar alterado e incuso gritando, de qué otra forma más óptima podría responder?”

La consciencia o «darse cuenta» de lo que se está viviendo, el «estar atentos», representa la capacidad emergente que puede permitir un cambio en el corazón humano y, en consecuencia, un cambio de paradigma en el mundo. De la misma forma que todos los ríos llegan al mar, lo mismo sucede con nuestra mirada interna: todas conducen a lo profundo de la presencia.

–José María Doria–

3. Despliega la autobservación en torno a tus emociones. A menudo podemos sentir frustración, enfado, tristeza, alegría…, sin siquiera saber muy bien cómo nombrar lo que sentimos. Trata de ser como un detective emocional: nombra internamente lo que sientes. Ninguna emoción es buena ni mala; todas ellas son mensajeras que contienen valiosas comprensiones cuando las atendemos. Se suele decir, a menudo, que nadie tiene el poder de hacernos sentir “bien” o “mal”, si no lo permitimos. En este sentido, otro campo de indagación puede ser el de observar hasta qué punto responsabilizas a los demás de tu felicidad o infelicidad. ¿Y si asumieras que eso es algo que realmente depende de ti? ¿Cómo entonces cuidarías de tu jardín interior, de modo que éste fuera un lugar más apacible y agradable para vivir?

Cuando contemplas con atención la frescura y la belleza de una flor

descubrirás, en ella, el abono y te darás cuenta de la importancia del estiércol.

El jardinero sabe cómo transformar la basura en abono

y conseguir, de ese modo, que la flor crezca.

–Thich Nhat Hanh–

4. “Todo pasa” o “esto también pasará” es una consigna que conviene tener en cuenta y recordar a menudo, tanto en los momentos más bajos, como en los más álgidos. Cuando algo nos acongoja, solemos darle vueltas obsesivamente, sintiendo que ese dolor o angustia que nos inunda no tiene fin. Y, sin embargo, como reza el dicho popular “no hay mal que cien años dure”. La capacidad de relativizar es algo que tal vez con la edad vamos desplegando y poniendo en práctica al darnos cuenta de que, suceda lo que suceda, es relativo y pasará. Esta idea es recogida por la antigua sabiduría como el transitar por el noble sendero medio.

Nada es cosa nuestra. Todo es tránsito.

La vida es prestada.

El Misterio mueve soles y planetas,

alienta nuestras células.

–José María Doria–

5. ¿Qué sería para ti un milagro? Se sabe que lo Nuevo no puede venir de la memoria repetida, y que irrumpe súbito en nuestra mente. La verdad es que podemos abrirnos al milagro, es decir, a lo translógico, atreviéndonos a nombrar lo que para nuestra vida representaría un milagro. Para ello, la invitación es la de, precisamente, atrevernos a nombrar lo que parece que no podemos resolver con nuestra mente lógica y que, en caso de solucionarse, constituiría un verdadero milagro… Atreverse a nombrar el íntimo milagro, el milagro personal es, en el fondo, atreverse a convocar lo Nuevo en nuestra vida.

Espera un Milagro

Vicente Ferrer–

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